sábado, 6 de junio de 2009

LA GENTE ES ALUCINANTE I

El título lo dice todo, la gente, si, la gente, es alucinante. Por diferentes motivos, pero alucinante al fin y al cabo. Hoy cuelgo dos ejemplos, de los miles que podría poner. Pero tengo para parar un tren, así que ya iré poniendo.

Comenzaré por la anécdota más reciente que aún me tiene emocionalmente impactada. Se trata de una pareja, matrimonio, que entra a informarse sobre el precio de unas gafas progresivas. Hasta aquí, todo bien. El tema viene cuando hablando con ellos, me asalta una duda: “¿llevan el mismo modelo de gafas los dos?”. Me fijo en la señora y observo las gafas que lleva puestas, miró al señor y observo las gafas que lleva puestas. De nuevo, me pregunto: “¿son similares? O ¿son iguales?”. Repito la misma operación, primero observo a la señora, luego al señor (todo esto mientras hablo con ellos, por supuesto). Y si, llevan el mismo modelo de gafas, de igual color incluso. Y no me lo puedo creer. Conocía el gusto de muchas parejas de vestirse de formas similares, de llevar el mismo modelo de chándal los domingos por la mañana, pero lo de las gafas…. ¿que puedo decir? Aún estoy perpleja.

Y también muy reciente el siguiente suceso, y digo suceso, porque es hasta inquietante la poca educación de alguna gente. Podría, incluso, salir en algún programa de estos de renombre donde las únicas noticias son sucesos.
El caso es, que ya es la hora de cerrar, salgo de la óptica (y hasta aquí ningún problema) pero, Oh!! Hay una pareja jugando a básquet con las gafas de fuera. (Si, esas gafas que hay fuera del local, como una cruz que indica que hay una farmacia, pues lo mismo pasa con las ópticas, la mayoría tienen unas gafillas.) Y allí, nada, tan panchos, intentando colar la pelota por los agujeros de las gafas. Y yo mirando, atónita, parpadeando como una muñeca manga, pero a su ritmo, vamos, como si fuera lo más normal del mundo. Lo de respetar el mobiliario urbano y esas cosas, como que hay peña que no lo tiene muy asumido. Ahora, eso sí, si lo rompen, diles tu que lo paguen…. en fin…lo mismo de antes ¿Qué más se puede decir?

La anécdota de la semana en forma de pequeño test.

¿Qué probabilidades hay de que en una óptica de ciudad (y no de ningún pueblecito rural) entre una lagartija?
a) Ninguna, ¿lagartijas en una ciudad? Y entrando a comprar a una óptica? Del todo imposible.
b) Muchas si a la responsable regente le dan un ascazo importante toda clase de bichos.
c) Todas, si a la responsable regente le asquean tanto los bichos, que en posible previsión de que aparezcan los más comunes (cucarachas y sobre todo en verano) se ha dedicado a poner trampas y comprar todo tipo de productos para defenderse en caso de algún ataque por parte de esa especie.
¿Qué probabilidades hay de que la lagartija en cuestión acabe estampada en la cara de algún despistado transeúnte?
a) Ninguna, las lagartijas no vuelan.
b) Muchas si la lagartija posee alas y en su huída topa con alguien
c) Todas si para sacarla de la óptica se le pega un importante escobazo y sale disparada a 200Km/h digno de un saque de Roger Federer.
d) Afortunadamente no pasaba ningún despistado transeúnte en ese momento.

La respuesta a la primera pregunta seria la c y la respuesta a la segunda pregunta seria la d, que aunque la velocidad alcanzada si fue de 200km/h, la lagartija voladora no se cruzó con nadie en su camino, perdón en su vuelo.

jueves, 28 de mayo de 2009

DÍA A DÍA EN LA ÓPTICA

Siguiendo con la tónica del post anterior y para que el lector se haga una idea de mis “competencias” en mí puesto de trabajo, paso a elaborar de nuevo, otra lista ilustrativa:

1 Óptico- optometrista: aún se puede decir que realizo tareas como tal, aunque el gabinete deje un poco que desear y las visitas se limiten a refracciones y alguna que otra adaptación de lentes de contacto.

2 Dependienta: debería de ponerla en el puesto número 1, porque aunque mi trabajo desempeñado como óptico-optometrista se supone que es el de mayor importancia, al fin y al cabo es el que menos realizo. Esto consiste en despachar líquidos, poner tornillos, vender gafas de sol, hacer inventario, etc.

3 Asesora de imagen: pues eso, que yo me empeño en aconsejar sobre que tipo de montura le iría bien al cliente en función de la graduación y el tipo de lente, pero eso es lo que menos le importa a nadie. Y te dicen: “aconséjame tú, que eres la que sabe”. Pues si soy la que sabe, y te digo que esas no, y el no, es NO, da igual que te queden de muerte las gafas. Deja de probártelas, por Dios, que por más que te las pruebes no vas a conseguir que te diga: “pues si, para tu cristal, es de lo mejor”.
O los que te dicen: “me llevo la montura que tú me digas”. Si claro, para que luego el amiguito o la amiguita de turno, les diga que les queda como el cul… ni hablar. Que hasta el momento soy yo la experta, pero cuando el amiguito/a les dice que les queda mal, dejo inmediatamente de serlo. Que cosas, ¿verdad?

Me pasó una cosa muy curiosa con una persona. No solo me pedía, sino que me exigía, que le asesora y bien sobre que color elegir para comprar unas lentes de contacto de color. Y yo pensé en ese momento; si los cuatro dientes que tienes están negros, el pelo tiene roña acumulada de 5 meses por lo menos y las gafas que llevas están más que destartaladas, creo que lo último que va a mirar nadie, va a ser el color de los ojos. Pero me limito a sonreír y decir: “pues depende un poco del gusto de cada uno, pero en tu caso creo que te irían bien las verdes”. Y santas pascuas, ¡¡que sabré yo si le queda bien el verde o el azul!!

4 Escaparatista: Si, escaparatista. Yo soy quien tiene que montar el escaparate, que dicho sea de paso, es un coñazo. Lo mejor es cuando hay que cambiarlo pero solo dispones de las mismas cosas una y otra vez. Y sigo empeñada en acudir siempre al almacén, donde los expositores y displays tienen más de 40 años, como si fuera a encontrar algo nuevo. Un día tendré que probar a hacer un escaparate genuinamente retro. Igual triunfa.

5 Señora de la limpieza: pues si, también soy yo la señora de la limpieza. ¿Qué pasa?
A parte de que es otro coñazo, la imagen al público es de lo mejor. Queda muy profesional que quien se supone que está adaptando lentes y graduando (personal sanitario al fin y al cabo) aparezca en la óptica con la escobilla del water en la mano.
¿Qué más se puede decir?

6 Psicóloga: Si, queridos míos, soy el paño de lágrimas de muchos clientes que necesitan desfogarse. Tengo la teoría de que es la bata blanca. Yo no pregunto, y tampoco pongo cara de ningún tipo de interés, pero me lo cuentan. Normalmente son desgracias y trances un tanto desagradables, que aunque me sepa mal, porque pobre gente, yo es que sintiéndolo mucho, no he pedido saberlo y además tengo más trabajo (como por ejemplo, limpiar el water).

7 Tertuliana: creo que estoy alcanzando cierto nivel de experiencia en este campo y ya pronto pido trabajo en alguna radio local para tal fin. Entran a preguntar cualquier cosa y se quedan a debatir cualquier aspecto relacionado con el gobierno actual, la crisis económica, noticias recientes, etc.
Una vez, entraron una pareja que no querían nada. Pidieron sentarse y ahí estuvimos hablando un rato. Y además diciéndome: “no te importa ¿verdad? Como vemos que no tienes faena”. Pero se referían a que no había ningún otro cliente más, porque las estanterías tenían como 2 dedos de polvo.

8 Mantenimiento de luces y halógenos: esto solo en ocasiones pero también me toca.


Y todo por el mismo sueldo, sin extras de ningún tipo. Si es que no hay nada mejor que ser polivalente. Y digo polivalente para subirme la moral, porque esto, en mi pueblo, se le llama chica para todo.

martes, 26 de mayo de 2009

MI PEQUEÑO RESUMEN

Quiero empezar este blog haciendo un pequeño resumen de mis torturas y sufrimientos.

1 Horario laboral: comercial. Creo que no necesita más descripción, pero si por aquí asoma algún despistado/a decirle que es lo peor de lo peor. El mío concretamente es de 9:30h a 13:30 y de 17:00h a 20:30h de lunes a viernes y sábados quincenales.

2 Tiempo libre disponible: ninguno. Si, perdón, los domingos.
Puedo decir, y digo, y además sin ningún tipo de rubor, que es imposible hacer nada fuera del horario indicado en el punto número 1. He buscado todo tipo de cursos para hacer, hasta de los más absurdos, y ninguno se oferta en horarios compatibles con el mío. El caso más reciente y frustrante; mi asignatura pendiente de aprender inglés. Ya he desistido, después de no encontrar academia, busqué profesores particulares sin mucho éxito. Abandoné cansada. Desde aquí un saludo a quienes me intentaron ayudar.

3 Reconocimiento profesional: ninguno. Perdón, sí que hay reconocimiento profesional, pero en negativo. Si algún óptico lee esto sabrá de qué va la cosa. Tres años de estudios superiores en la universidad por lo visto no son suficientes para el “amable” público. Los términos, “niña, niña” y “chiquita, chiquita” son bastante comunes para dirigirse a mí. La frase: “tú a mi no me vas a explicar nada sobre gafas y lentillas que hace mucho tiempo que las llevo y sé de qué va la cosa” es lapidaria. Es muy común que la gente sepa más que yo. Por otro lado hay que tener en cuenta que la gente confía más en la experiencia que en la formación. Pero no tengo muy claro que en este caso sea un punto a favor.
En fin, sobre este punto número 3 se podría hablar y hablar. Hay miles de anécdotas y comentarios que lo ilustran, pero lo dejaremos para más adelante. Como nunca faltan, ya iré poniendo los más recientes.

4 Realización personal: pondría cero, pero eso sería aceptar que existe algún tipo de realización personal. Se podría omitir este punto. Pero de momento no lo voy a hacer, mientras hay vida, hay esperanza dicen.

A medida que vaya escribiendo en el blog, todos los puntos, y los que vayan surgiendo, quedarán mucho más claros. Por supuesto, hablo siempre desde mi experiencia personal y por tanto, mis opiniones no son extrapolables.

He dicho.