- Hola (saluda mi nueva clienta)
- Hola, dime, ¿en que puedo ayudarte?
- Pues mira, a ver si me puedes hacer una revisión.
- Ah, vale. ¿Tenemos tu ficha aquí?
- No
- ¿No has venido nunca? (pregunto porque a veces juran y juran que no tienen ficha y luego son clientes de hace años)
- No, nunca, es la primera vez que vengo.
- ¿Llevas gafas?
- ¡Uy! Hace mucho tiempo.
- Muy bien. ¿Qué es lo que te ocurre?
La clienta me mira, pone las palmas de las manos hacía arriba y mueve la cabeza a modo de no comprender.
- Pues… ¿lo de siempre? (con tonillo y cara repelente. Así que en ese momento respiro hondo, miró por una décima de segundo al infinito y… sonrío amablemente).
- Muy bien, pero… ¿Qué es lo de siempre? ¿¿No ves bien de lejos, de cerca, ves bien pero sufres dolores de cabeza…?? No sé, ¿que es lo que te pasa siempre?
La cara repelente pasa a carilla y me explica lo mejor que puede que es lo que le pasa. Pero que bueno, que como no es la primera que me lo dicen, igual me compro una bola de cristal aprovechando que cerca de casa tengo una tienda esotérica.
martes, 28 de julio de 2009
sábado, 18 de julio de 2009
LA GENTE ES ALUCINANTE II
Entra una pareja a la óptica y me piden que les deje probar una montura que han visto en el escaparate (la montura es un modelo de caballero, de señor o de tío, como querais llamarlo)
- Aquí tiene (dirigiéndome al señor)
- ¡¡Ehh!! Mira, ¡¡las gafas!! (el señor dirigiéndose a la chica que le acompañaba)
- ¿Para quién serian las gafas? Para usted? (en un intento amable de ayudar y poder así mostrarle algunos modelos más)
- ¿Cómo van a ser para mí? Son para ella, ¿no ves que yo llevo gafas?
- Ah… ( a lo mejor era por eso mismo que se lo preguntaba...)
domingo, 12 de julio de 2009
TUTORIAL DE MANTENIMIENTO
He creído oportuno, y sin que sirva de precedente, elaborar un pequeño tutorial para adiestrar a una parte de la población sobre el grave y complicado problema de limpiar las gafas.
Es difícil, si, es duro, también, pero con algo de voluntad y unas sencillas instrucciones cualquiera puede conseguirlo.
Primero se ha de tener claro que el limpiar las gafas o solo su intento, no resta dioptrías a los cristales, ¡¡es una Leyenda Urbana!!! No, no y no pierden graduación, lo que hace que al cabo de un año de tenerlas y veamos entelado es justamente lo contrario, la no limpieza. Tampoco se estropean y ni se oxidan.
Una vez asumido esto, el resto es pan comido.
Es importante quitarnos las gafas de la cara (el que nos duchemos con ellas, no supone una limpieza adecuada, solo se mojan) y las pongamos debajo del grifo (previamente lo habremos abierto). Una vez conseguido este paso, nos agenciaremos jabón, neutro, fairy, lo que sea, lo importante es que sea jabón (y por tanto, un tensioactivo que elimina la grasa) y pasaremos a limpiar los cristales de las gafas y ya que estamos, toda la montura en sí. Una vez aclarado, es decir, que ya no quede rastro del jabón, cerramos el grifo.
Esta segunda parte es la más crítica de todo el proceso, se ha de evitar, en la medida de lo posible, papel, pañuelos de papel, papel higienico, etc por no ser deseable. A ser posible, secar con un trapo de algodón, o algún paño que se caracterice por su suavidad.
En las monturas al aire, entraña un cierto peligro, porque si el secado es muy brusco, podemos partirlas. Si tenemos fe, el sentido común nos guiará sobre la forma más delicada de llevar a cabo este proceso sin sufrir la baja de las gafas.
Tengo que hacer hincapié en que después de años de recomendar este tipo de limpieza, he encontrado que hay gente que adelantándose a su tiempo e innovando, y hay que decir que de forma muy original, se han comprado un secador de pelo, para después del lavado y aclarado, secar las gafas sin necesidad de trapo o paño de ningún tipo.
Como se puede apreciar, con estas sencillas instrucciones, podemos conseguir mantener una buena visión. Lo único que hace falta es paciencia y algo de práctica, y puedo asegurar que se consigue, vaya si se consigue.
Como colofón final, advertir que esas pequeñas piezas que se apoyan en la nariz y que llevan las monturas metálicas (plaquetas, y en la jerga de mi barrio topitos, piececitas y botoncitos además de un largo etc.), pueden ser sustituidas por otras nuevas. Solo hay que acercarse a una óptica y preguntar. No es necesario ni deseable, llevar las mismas durante toda la vida, y especialmente si el color original ha cambiado a verde o negro.
Agradeceré enormemente que se pongan en práctica estas líneas, me evitará el uso de guantes para manipular alguna que otra montura.
Mil gracias de antemano.
Es difícil, si, es duro, también, pero con algo de voluntad y unas sencillas instrucciones cualquiera puede conseguirlo.
Primero se ha de tener claro que el limpiar las gafas o solo su intento, no resta dioptrías a los cristales, ¡¡es una Leyenda Urbana!!! No, no y no pierden graduación, lo que hace que al cabo de un año de tenerlas y veamos entelado es justamente lo contrario, la no limpieza. Tampoco se estropean y ni se oxidan.
Una vez asumido esto, el resto es pan comido.
Es importante quitarnos las gafas de la cara (el que nos duchemos con ellas, no supone una limpieza adecuada, solo se mojan) y las pongamos debajo del grifo (previamente lo habremos abierto). Una vez conseguido este paso, nos agenciaremos jabón, neutro, fairy, lo que sea, lo importante es que sea jabón (y por tanto, un tensioactivo que elimina la grasa) y pasaremos a limpiar los cristales de las gafas y ya que estamos, toda la montura en sí. Una vez aclarado, es decir, que ya no quede rastro del jabón, cerramos el grifo.
Esta segunda parte es la más crítica de todo el proceso, se ha de evitar, en la medida de lo posible, papel, pañuelos de papel, papel higienico, etc por no ser deseable. A ser posible, secar con un trapo de algodón, o algún paño que se caracterice por su suavidad.
En las monturas al aire, entraña un cierto peligro, porque si el secado es muy brusco, podemos partirlas. Si tenemos fe, el sentido común nos guiará sobre la forma más delicada de llevar a cabo este proceso sin sufrir la baja de las gafas.
Tengo que hacer hincapié en que después de años de recomendar este tipo de limpieza, he encontrado que hay gente que adelantándose a su tiempo e innovando, y hay que decir que de forma muy original, se han comprado un secador de pelo, para después del lavado y aclarado, secar las gafas sin necesidad de trapo o paño de ningún tipo.
Como se puede apreciar, con estas sencillas instrucciones, podemos conseguir mantener una buena visión. Lo único que hace falta es paciencia y algo de práctica, y puedo asegurar que se consigue, vaya si se consigue.
Como colofón final, advertir que esas pequeñas piezas que se apoyan en la nariz y que llevan las monturas metálicas (plaquetas, y en la jerga de mi barrio topitos, piececitas y botoncitos además de un largo etc.), pueden ser sustituidas por otras nuevas. Solo hay que acercarse a una óptica y preguntar. No es necesario ni deseable, llevar las mismas durante toda la vida, y especialmente si el color original ha cambiado a verde o negro.
Agradeceré enormemente que se pongan en práctica estas líneas, me evitará el uso de guantes para manipular alguna que otra montura.
Mil gracias de antemano.
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